Registrar_Marca

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Errores al registrar una marca

No hay forma de garantizar que una marca va a funcionar en determinado mercado, o cómo puede ayudarnos a tener éxito. Lo que sí proporciona es la posibilidad de conectar lo que tienes con lo que quieren: transformar un modelo de negocio, ser competitivo, darte a conocer por tu nombre propio; pero, ¿cuáles son los errores más comunes al momento de registrar una marca? Desde Adalid hemos preparado una lista:

1.- No es lo mismo la razón social que la marca

Son muchos los que piensan que es protección suficiente para sus productos, registrarse como empresa. No es lo mismo la razón social corporativa que la marca. Cada una lleva su proceso de registro y tramitación independiente. Así, mientras que la empresa, como persona jurídica, debe darse de alta en la DIAN , la inscripción de la marca así como la razón comercial de la empresa, se realizan la Súper Intendencia de Industria y Comercio .

2.- Cada país tiene su registro

El registro de la marca nos da el derecho exclusivo para usarla en un mercado, pero sólo en aquel en el que se ha inscrito. Cada país tiene su propia oficina de patentes y marcas y hay que registrarla donde vayamos a operar.

3.- Especialidad y territorio

Hay dos variables fundamentales que deben tenerse en cuenta a la hora de registrar una marca. La primera es acotar el máximo posible la especialidad concreta que corresponde a tu producto o servicio. A diferencia de lo que sucede con la razón social, hay empresas que cohabitan tranquilamente con una misma marca, pero que no comparten la actividad.

4.- Procura que coincidan los nombres

Si la intención original es vincular a tu empresa con una marca, procura que ambos nombres coincidan para conseguir un mejor posicionamiento. Comprueba si el nombre del dominio está disponible en internet, que es otro de los primeros pasos que debes dar para la visibilidad o creación de tu negocio online. Recuerda que el concepto de marca incluye logo y página web.

5.- La elección del nombre

No se trata sólo de palabras rotundas o fonética agradable, sino vigilar, también, por su acogida en otros mercados. Aunque sea un negocio pequeño hay que pensar en la internacionalización, que sea un nombre fácilmente reconocible en cualquier idioma, sin nuestras jotas ni eñes, y, desde luego, que no sean mal sonantes o de mal gusto al traducirlos a otras lenguas.